Mar, 07/12/2010 - 16:28

La Asociación Americana de Evaluación aprueba el documento "An Evaluation Roadmap for a more effective Government"

La hoja de ruta, aprobada el mes de septiembre de de 2010 y difundido posteriormente a través del portal de la Asociación, se dirige al Gobierno Federal los Estados de Unidos de América con el objetivo de reforzar la práctica de la evaluación.

El documento parte de la premisa de que "para determinar el mérito, la calidad y la utilidad de las intervenciones [gubernamentales], se necesita información creíble sobre qué es lo que el programa o política en cuestión ha logrado y a qué coste. Esta información es crucial si los servidores públicos quieren asegurar que las intervenciones escogidas funcionan, que el dinero de los contribuyentes se están empleando adecuadamente y que el gobierno es responsable ante la ciudadanía de las intervenciones y de sus resultados".

Entre otras recomendaciones, la hoja de ruta incluye el desarrollo de planes de evaluación plurianuales y el diseño de marcos de evaluación apropiados al inicio de nuevos programas y políticas;la coordinación y comunicación adecuada de las actividades de evaluación entre diferentes agencias y programas; garantizar la independencia de la evaluación y la utilización y el desarrollo de metodologías adecuadas. El documento subraya también la necesidad de difundir los resultados de las evaluaciones a los responsables políticos, los gestores y el público en general, y recomienda el establecimiento de espacios de comunicación donde disponer de información sobre la efectividad de los programas para compartir y garantizar la utilidad de los resultados de las evaluaciones.

Cierra la hoja de ruta un apartado de consideraciones sobre posibles vías de estructuración organizativa de la evaluación. Una alternativa es la creación de centros de evaluación a cada agencia ejecutiva, con carácter estable y con funciones de planificación, realización y/o encargo externo de evaluaciones. Otra posibilidad es la creación de coordinadores de la evaluación en cada agencia, partiendo de un modelo organizativo más diverso, donde cada programa o unidad principales dentro de una agencia podría tener incorporada la función de evaluación. Una tercera alternativa sería la combinación de ambos modelos, contando con centros de evaluación para grandes programas o agrupaciones de programas y manteniendo al mismo tiempo una función general de coordinación a nivel de agencia.